Maremoto, Pablo Neruda



Imagen del Tsunami en Dichato, Chile-2010

Maremoto

 

 

Los relojes del mar,

las alcachofas,

las alcancías con sus llamaradas,

los bolsillos del mar

a manos llenas,

las lámparas del agua,

los zapatos, las botas

del océano,

los cefalópodos, las holoturias,

los recalcitrantes cangrejos,

ciertos peces que nadan y suspiran,

los erizos que salen

de los castaños del profundo mar,

los paraguas azules del océano,

los telegramas rotos,

Imagen satelital del tsunami en Constitución, Chile-2010

el vals sobre las olas,

todo me lo regala el maremoto.

 

 

Las olas regresaron a la Biblia:

hoja por hoja el agua se cerró:

volvió al centro del mar toda la cólera,

pero entre ceja y ceja me quedaron

los variados e inútiles tesoros

que me dejó su amor desmantelado

y su rosa sombría.

 

 

Toquen este producto:

aquí mis manos trabajaron

diminutos sarcófagos de sal

destinados a seres y sustancias,

feroces en su cárdena belleza,

en sus estigmas calcáreos,

fugaces

Onda expansiva del terremoto de Chile, 27 de febrero del 2010

porque se alimentarán

nosotros y otros seres

de tanta flor y luz devoradoras.

Lo que dejó en la puerta el maremoto,

la frágil fuerza, el ojo submarino,

los animales ciegos de la ola,

me inducen al conflicto,

al ven y ven y aléjate, oh tormento,

a mi marea oculta por el mar.

 

 

Mariscos resbalados en la arena,

brazos resbaladizos,

estómagos del agua,

armaduras abiertas a la entrada

de la repetición y el movimiento,

púas, ventosas, lenguas,

pequeños cuerpos fríos,

maltratados

por la implacable eternidad del agua,

por la ira del viento.

 

 

Ser y no ser aquí se amalgamaron

en radiantes y hambrientas estructuras:

Costas chilenas luego del tsunami de febrero del 2010

arde la vida y sale

a pasear un relámpago la muerte.

Yo sólo soy testigo

de la electricidad y la hermosura

que llenan el sosiego devorante.

 

 

 Pablo Neruda

Maremoto

Pehuén Editores, Santiago, 1991